¿Por qué no jugar la final?
Si puedes estar a punto de ganar.
Has recorrido lo más difícil,
solo tú sabes todo lo que has vivido,
los esfuerzos que has hecho
y todos tus sacrificios.
¿Por qué no jugar la final?
Si el juego va por la mitad.
Aún no tienes lo que deseas,
pero quizás, solo tal vez,
puedes estar a punto de conseguirlo.
¿Por qué no jugar la final?
¿Por qué rendirte ahora?
En este momento que estás viviendo,
tienes el doble de experiencia, fuerza y voluntad que al iniciar,
es hoy cuando estás en tu mejor versión,
es este momento todo lo que puedes usar.
Que tu fe sea tu ancla,
que la esperanza se renueve con cada suspiro,
que sueñes lo que anhelas,
que no olvides lo que te motiva,
que recuerdes cuando se prendió en tu corazón las ganas de conseguir eso,
sea lo que sea en tu vida,
para que no bajes la guardia.

Hazlo por esa niña o ese niño
que alguna vez lo soñó
y confió en que al ser grande
podría hacerlo realidad.
¿Por qué no jugar la final?
Si este partido aún no acaba.
Mientras haya vida, siempre habrá esperanza.
No tienes nada que perder y tal vez, esta vez...podrías ganar.




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